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2.6.22

CLAVES PARA ENTENDER (Y EDUCAR) A LOS ADOLESCENTES: SU CEREBRO Y SUS COMPORTAMIENTOS (de Judith Frank - Club de peques lectores)

Durante la adolescencia hay una serie de cambios físicos que no nos pasan inadvertidos a los padres y madres, ¡ni a nadie! 

 

Pero hay otro tipo de cambios que está sufriendo el niño o niña y que son menos evidentes a simple vista, pero igual o más importantes que los físicos. 

 

Me refiero a los profundos cambios vitales que se producen en su cerebro. 

 

Si hasta ahora el cerebro se había dedicado sobre todo a crecer, durante la adolescencia es la gran etapa de maduración y organización del cerebro y sus distintas partes. 

 

Eso ya nos da una pista interesante: el cerebro del adolescente todavía no está maduro, por tanto, no es funcional al 100%. De hecho no lo será hasta los 25 o 30 años, ¡a veces incluso más! 

 

Tener más conocimientos sobre el desarrollo de su cerebro no hará que nuestro hijo/a o alumno/a tenga menos conductas emocionalmente cambiantes, menos comportamientos impulsivos o sea menos insolente, pero sí que nos ayudará a comprender por qué se comporta como lo hace y a saber cómo debemos acompañarlo correctamente.

 

Esto será esencial si queremos aprovechar la adolescencia como la segunda gran ventana de oportunidad que es para formar adultos saludables, independientes y socialmente adaptados, funciones que se inician en la infancia, pero se completan y fijan en la adolescencia. 

 

Vamos a ver pues las peculiaridades del cerebro adolescente y cómo esto explica muchos de sus comportamientos.


Recordemos uno de los conceptos más importantes: el cerebro adolescente aún se está desarrollando y todavía no es completamente maduro (no lo será hasta los 25 a 30 años de edad). 

 

En concreto hay tres partes del cerebro del adolescente que sufren cambios bruscos en esta etapa y que van madurando, pero muy poco a poco. 

 

Y además se desincronizan (maduran a diferente velocidad), es esta discrepancia en la madurez de las diferentes partes del cerebro lo que explica mucho del comportamiento adolescente. 

 

PECULIARIDADES DEL CEREBRO DEL ADOLESCENTE: 

 

Es época de cambio, renovación y crecimiento del cerebro, es especial estas tres partes:

 

1. La amígdala, que es la responsable de la generación (inconsciente) de las emociones. Durante la adolescencia está hiperactivada, es decir reacciona con más rapidez y con más intensidad que en otras etapas vitales, dando lugar a una hiperreactividad emocional.

 

2. El estriado, que es el sistema de recompensa del cerebro y que al activarse proporciona sensaciones de bienestar y placer. Lo activan por ejemplo los instintos básicos o también el aprendizaje. Su principal neurotransmisor es la dopamina, implicada en las sensaciones de placer, motivación y optimismo. Está en plena maduración, por eso el adolescente se ve impulsado a buscan contantemente sensaciones recompensantes que le proporcionen placer. 

 

3. La corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas (como por ejemplo la memoria, la capacidad de planificación y reflexión, la toma de decisiones o el control de los impulsos y la gestión consciente de la emociones). En esta etapa la corteza madura más lentamente que las otras partes del cerebro y además las funciones ejecutivas pierden eficacia. 


Fíjate pues que viven las emociones más intensamente (por culpa de la hipersensibilidad de la amígdala), tienen muchos más impulsos y búsqueda de novedades y sensaciones placenteras (por culpa del estriado), pero tienen menos capacidad para controlar estas emociones y estos impulsos, debido al mal funcionamiento de su corteza cerebral. ¡La bomba está asegurada!

 

COMO CONSECUENCIA DE TODO ELLO, LOS ADOLESCENTES:

 

  • Tienen la emociones a flor de piel, son hipersensibles emocionalmente hablando.

 

  • Son hiperreactivos: la impulsividad emocional es mayor que en cualquier otra etapa de la vida, es decir muestran las emociones con más rapidez e intensidad (por simple instinto de supervivencia).

 

  • Tienen baja capacidad de control ejecutivo de los impulsos y de la conducta en general.

 

  •  Lo emocional pesa más que lo racional en muchas de sus decisiones. Por ejemplo, ante una emoción intensa, son menos capaces de valorar las consecuencias o los riesgos de la acción. 

 

  • Cambian con rapidez de un estado emocional a otro (pero no por voluntad propia).

 

  • Los adolescentes buscan contantemente sensaciones recompensantes que les proporcionen placer debido a la maduración del estriado.

 

  • Se ven impulsados a probar nuevas experiencias y situaciones, a veces peligrosas e incluso carentes de lógica o ética, ¡no pueden evitarlo!

 

  • Son especialmente permeables a los refuerzos tanto positivos como negativos que les llegan de su entorno social (tanto del adulto como de sus iguales).

 

  • Uno de los aspectos en madurar más tarde es la capacidad de retrasar la sensación de recompensa por las acciones realizadas, por eso necesitan retos para estimularse pero deben verlos como algo asequible.

 

  • No se les da muy bien hacer más de una cosa a la vez.

 

  • Tiene dificultad para enfocar sus deseos y sus motivaciones hacia objetivos concretos, y para planificar a largo plazo la forma de conseguirlos.

 

MÁS PECULIARIDADES DEL CEREBRO DEL ADOLESCENTE: 

 

- SUEÑO: se produce un retraso en el ciclo de vigilia y sueño y en las concentraciones de melatonina (hormona del sueño) en la sangre, que explica que muchos adolescentes se queden despiertos hasta tarde y les cueste levantarse por la mañana.

 

Respetar al máximo su descanso es vital para que fijen los aprendizajes y las experiencias. Deberían dormir entre 9 y 10 horas por la noche. La falta de sueño puede dificultar la atención, aumentar la impulsividad e incrementar el riesgo de irritabilidad o depresión.

 

- ESTRÉS: los niveles de cortisol durante la adolescencia son, de por sí, más elevados que durante la adultez. Esto sumando a otra peculiaridades hormonales típicas de esta etapa, hace que los adolescentes estén más desprotegidos e indefensos ante el estrés y la ansiedad. 

 

Es decir, el estrés les afecta mucho más y se desbordan antes frente a situaciones estresantes. Incluso pueden sufrir estrés en situaciones que a ojos del adulto no son problemáticas. De ahí surge mucha incomprensión y fricción con el adulto. 


Es importante saber esto y actuar en consecuencia, procurando no aumentar su estrés. Siempre será mejor esperar a que se calmen para luego hablar tranquilamente con ellos, mostrando siempre nuestro apoyo emocional y nuestra confianza en ellos.


- CONTROL DE IMPULSOS: como ya he comentado, les cuesta más controlar sus impulsos por la descoordinación e inmadurez de la corteza prefrontal. Además se ha comprobado que son más propensos a correr riesgos si creen que sus compañeros los están observando. Aun así, pueden controlarse, pero debemos ser conscientes de que ese control les exige más esfuerzo cognitivo que el que se requiere durante la adultez, lo que implica que no pueden mantener ese control durante demasiado tiempo.


Vamos a vigilar pues de no ponerles durante demasiado tiempo en situaciones complejas, pues es posible que acaben perdiendo los papeles.

 

- RELACIONES SOCIALES: las áreas del cerebro que gestionan las interacciones sociales se activan con más intensidad y durante más tiempo que en los adultos, por eso cobran especial relevancias en esta etapa las relaciones socioemocionales. El desapego progresivo de los progenitores también explica esto, pues se compensa con la búsqueda de nuevos vínculos con sus iguales.

 

Por todo ello, el sentirse aislado socialmente es uno de los factores más estresantes que puede vivir un adolescente. Los escáneres cerebrales demuestran que estas situaciones activan su cerebro de igual modo que una amenaza física o una situación de falta de alimento.

 

claves comprender educar adolecentes cerebro
fuente


- ¿APATÍA? El cerebro del adolescente libera más dopamina que el de un adulto cuando es estimulado por situaciones recompensantes, sobre todo si éstas son de origen social. Pero cuando no hay estímulo alguno, los adolescentes producen menos neurotransmisores y por tanto se sienten mucho más desanimados, abatidos, pesimistas, preocupados... de ahí que a veces nos parezcan desmotivados, apáticos, vagos... pero en realidad lo que pasa es que, en ausencia de motivación, su cerebro está más "cansado" y es menos eficiente que el de un adulto.

 

- NO NOS ESCUCHAN: se ha visto en estudios del cerebro adolescente que a cierta edad la intensidad con la que reacciona a la voz de sus padres disminuye muy drásticamente y, por el contrario, pasa a reaccionar más ante voces nuevas. Eso explicaría porque a veces nos ignoran, no es algo malicioso por su parte, sino que sus condiciones cerebrales y sus necesidades les impulsan a sentir más interés por otro tipo de estímulos y experiencias. 


- MOTIVACIÓN: placer, motivación y optimismo están religados por el estriado y la dopamina. Estimular uno de ellos implica que se activen los demás, con las ventajas que eso conlleva. Así, si queremos mantenerlos lejos del consumo de sustancias tóxicas, debemos favorecer que mantengan la motivación y reciban estímulos recompensantes suficientes por otras vías (sociales, deportivas, familiares, educativas...) sabiendo que lo que valoran con más negatividad es el rechazo social.


¿QUÉ PODEMOS HACER?, ¿CÓMO ACOMPAÑAR A LOS ADOLESCENTES?


Ahora ya sabemos que es normal que sean inmaduros, impulsivos, temperamentales y que se regulen emocionalmente tan mal. Pero, por supuesto, esto no es justificación de ningún tipo de comportamiento inadecuado o irrespetuoso, y somos nosotros los que debemos estar ahí para marcarles el camino correcto.


Todo lo vivido en la infancia influirá en la etapa de la adolescencia, en cómo se desarrolla y cómo se vive. Por eso la educación de la adolescencia empieza en la infancia.


Y cuando estamos de lleno en esta etapa, debemos recordar que la educación y el ambiente social y familiar va a condicionar cómo los adolescentes se perciben a sí mismos y cómo se relacionan con su entorno y, en consecuencia, cómo construyen su vida futura.


Lo que más necesita un adolescente de nuestra parte es:


  • Estímulo: para potenciar su creatividad, su sorpresa y su reflexión
  • Apoyo emocional: para mantener e incrementar la confianza y la autoconfianza 
  • Ejemplo: para transmitirles modelos de conducta correctos


Y recuerda:

 

  • Sé empático, porque es una etapa muy complicada para ellos/as.
  • Sé comprensivo y respetuoso, para no romper la confianza entre vosotros/as.
  • No aumentes su estrés, tu eres el adulto.
  • Dale independencia, pero también responsabilidades.
  • Sigue poniéndole límites, aunque sé consciente de que tratará de saltárselos (y es sano que lo haga).
  • Educa en positivo: no le castigues ni sanciones, buscad juntos soluciones a los problemas.
  • ¡Cárgate de paciencia y serenidad!
  • trata de disfrutar esta nueva etapa, porque también puede ser muy bonita.

http://www.clubpequeslectores.com/2022/06/claves-entender--educar-adolescentes-cerebro.html 

8.2.22

Técnica de la tortuga. Autorregularizacion emocional en niños


LAS EMOCIONES SON INEVITABLES, APARECEN, NO PODEMOS ESCONDERLAS PORQUE POR ALGÚN LADO SALDRÁN (TARDE O TEMPRANO), ENTONCES TENEMOS QUE TRANSITARLAS, PERO ¿CÓMO HACERLO PARA QUE ESTAS NO TOMEN EL CONTROL DE NOSOTROS Y ACTUEMOS O DIGAMOS COSAS DE LAS QUE PODAMOS ARREPENTIRNOS?

SABEMOS QUE LA EXPLOSIÓN EMOCIONAL DURA 90 SEGUNDOS, SI PODEMOS GESTIONAR ESTE TIEMPO PODEMOS REGULAR LA EXPLOSIÓN. ¿COMO?

HAY VARIAS TÉCNICAS, PERO LA TÉCNICA DE LA TORTUGA ME ENCANTA PARA GRAFICARLAS A LOS PEQUES, EL CONTAR ES UN GRAN RECURSOS, QUE ME PERMITE CON LA PRÁCTICA, PODER IDENTIFICAR EL MOMENTO PREVIO A LA EXPLOSIÓN (LO IDEAL) QUE SERÁ A TRAVÉS DE ESTE MOMENTO CUANDO PUEDO PENSAR ¿POR QUÉ REACCIONO ASÍ? Y HACER EL APRENDIZAJE. A PRACTICAR!!!

Rito el Cotorrito (Cuento para niños con problemas de atención) - Minder...


HERMOSO CUENTO Y RECURSO PARA APLICAR CON NUESTROS PEQUES CUANDO LES CUESTA CONCENTRARSE.

EN PNL ESTA TÉCNICA SE LA CONOCE COMO ASOCIARSE. Y ES EXACTAMENTE ESO, ME IMAGINO MENTALMENTE HACIENDO LA ACCIÓN Y YA LA VOY ANCLANDO EN MI CEREBRO, DE HECHO ES MUY ÚTIL CUANDO TENEMOS QUE REALIZAR ALGO QUE IMPLICA UN DESAFÍO Y GENERA ANSIEDAD. A TRAVÉS DE ESTA TÉCNICA PODEMOS TENER UNA "PREMIER" DE CÓMO NOS SENTIMOS REALIZANDO LA ACCIÓN, CUALES SON LAS EMOCIONES QUE SE DISPARAN Y QUE PODRÍAMOS HACER CON ELLAS. 
ENTONCES CUANDO REALMENTE ESTAMOS EN ESE MOMENTO, YA LO HEMOS VIVIDO PREVIAMENTE EN NUESTRA MENTE!

31.1.22

CONTAR HISTORIAS

Lo que suelen necesitar los niños, sobre todo cuando experimentan emociones fuertes, es que alguien los ayude a usar su cerebro izquierdo para dar sentido a lo que está sucediendo (...) 

Eso es lo que se consigue contando historias: nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y a entender el mundo usando los hemisferios derecho e izquierdo simultáneamente. 



"El cerebro del niño" Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson

25.1.22

9 monstruos emocionales que destruyen a tu hijo

Tendemos a pensar en los monstruos como en seres inexistentes, fruto de la fantasía y la imaginación de nuestros hijos. Sin embargo, los monstruos pueden existir. Sí, existen. Sólo que no se llaman Tetradocus o Persiometrides… No son alargados, viscosos o fantasmales. 

Llegan de forma imperceptible y se adueñan de las emociones. Son los monstruos emocionales. Aquellas emociones que producen en el niño emociones terriblemente destructivas. Aquí tienes una lista con los más importantes: 


1. Ira. El monstruo más temible de todos se llama ira. Es violento, irracional. Capaz de anular a los sentidos. Cuando un niño siente ira y no sabe controlarla, estalla en rabietas, tira objetos o incluso pega a otros niños. La ira es una emoción básica y necesaria, porque sirve de ‘fuga’, de ‘escape’ a la tensión o el estrés, a la frustración… Pero debemos enseñar a nuestro hijo a manejarla. Sentir ira, sí. Dejarla salir en forma de agresividad, no. Existen muchos métodos y juegos para enseñar a los niños a manejar la ira. de entre todos, la respiración pausada es muy útil. 


2. Celos. Los celos también forman parte de los sentimientos irracionales. Suelen llegar cuando el niño piensa que las personas que más quieren dedican más tiempo y atención a otro niño, a otro adulto… Al final su forma de expresar los celos es muy variada: desde un niño que comienza a desobedecer sin razón, que se muestra rebelde e iracundo, hasta un niño que comienza a encerrarse en sí mismo. 


3. Envidia. Aunque puedes pensar en un principio que es lo mismo que los celos, no lo es. De hecho, la envidia es muy diferente a los celos. Mientras que el celoso en realidad tiene miedo de perder algo que quiere, el envidioso busca hacer daño al otro o privarle de algún privilegio aunque él también salga perdiendo, porque no quiere que le otro sea más que él (más feliz, más simpático, más ..). La envidia es muy destructiva porque impide crecer a la persona, le atrapa en una espiral de insatisfacciones que van minando su autoestima. Es un sentimiento que envenena. Un niño envidioso no busca brillar por sí mismo, sino que busca robarle la luz a otro. En el fondo, nunca se verá realizado.  


4. Soberbia. La soberbia es similar a la prepotencia y el gran enemigo del aprendizaje. El niño cree que lo sabe todo, que es más que los demás. Y prefiere hacer oídos sordos a los consejos de una madre, de un profesor, de sus abuelos o de otro niño. La frase favorita de este monstruo emocional es: ‘¿Y qué me vas a aportar tú que yo no sepa?’. La soberbia es el principal obstáculo del aprendizaje, un monstruo que implica un sentimiento muy fuerte por dominar al otro. En el fondo, no es más que falta de autoestima. Es un monstruo con una autoestima tan baja, que necesita una aprobación constante, sentirse constantemente por encima de los demás para brillar. Son niños que están exigiendo halagos constantemente, que les encanta hablar de ellos mismos y de lo que son capaces de hacer. Y por supuesto, no reciben nada bien las críticas. Lucha contra el monstruo de la soberbia mediante la autoestima. En realidad lo que tu hijo necesita es confiar más en sí mismo y aprender a valorar las habilidades de los demás. En este caso potenciar la empatía y la tolerancia le vendrá muy bien.


5. Orgullo. No es lo mismo soberbia que orgullo, aunque se parezcan. Está bien que tu hijo sienta orgullo por lo que hace y hacia ciertas habilidades y actitudes. Pero si es demasiado orgulloso, esto le hará perder la visión real y será un obstáculo en su aprendizaje. Al monstruo del orgullo le cuesta mucho perdonar y aceptar sus errores. Sí, el monstruo de la prepotencia es muy amigo suyo. Muchas veces, un niño utiliza su orgullo como escudo para frenar ataques, porque piensa que alguien quiere hacerle daño. Y lo que le ocurre en realidad es que siente debilidad por dentro. Ese niño que si le regañan responde riendo…. o se niega a pedir perdón a un amigo al que lastimó.. en realidad utiliza al monstruo del orgullo como una defensa para sentirse más importante. En verdad está pidiendo que mejores su confianza y su autoestima. 


6. Egoísmo. Sí, el egoísmo también es un monstruo. Y muy dañino. Impide a los niños establecer relaciones sociales, aniquilas sus habilidades sociales. Pero el egoísmo tiene un enemigo muy fuerte: la generosidad, un valor esencial que hace estragos en el monstruo del egoísmo. Es cierto que a los niños no se les puede obligar a compartir. el objetivo es mostrarles por qué pueden verse beneficiados si comparten. Por ejemplo, enseñándoles que si son generosos, tendrán mucha más facilidad para hacer amigos. El egoísmo hace que el niño solo piense en él o anteponga sus intereses al bien común. debe entender que es una posición que al final destruye la relación con los demás. 


7. Pereza. Decía Cervantes: ‘No hay camino que no se acabe si no se le opone la pereza’. La pereza es un monstruo atractivo pero muy dañino para el niño. Le impide crecer, aprender, terminar sus proyectos. le impide tener éxito. Para acabar con la pereza, se necesita un quintal de ilusión, proyectos que emocionen al niño, y un cambio de actitud, por supuesto, que llega de la mano del esfuerzo y la perseverancia. Potencia en él estos dos valores y acabarás por siempre con la pereza. 


8. Hostilidad. El monstruo de la hostilidad es refunfuñón y muy huraño. No le gusta mucho hacer amigos porque no ha conseguido desarrollar el pensamiento positivo y siempre está pensando que todo saldrá mal. Es un monstruo pesimista por naturaleza y excesivamente sensible. Siempre piensa que todos piensan mal o tienen algo en contra de él. Es decir, que en el fondo, una vez más, lo que a este monstruo le pasa es que no confía en sí mismo. O que en algún momento alguien le hizo daño y utiliza la hostilidad como un escudo de defensa, por miedo a que vuelvan a hacerle daño. Es un monstruo muy destructivo que hace que el niño sufra mucho. 


9. Avaricia. Cuando el monstruo de la avaricia aparece, el niño de pronto comienza a pensar en él, solamente en él. Quiere más y más y no es capaz de poner límites. Destruye la generosidad y las relaciones sociales. Para frenar esto, nada como ayudarle enseñándole desde pequeño los beneficios y ventajas de compartir. Mima y da prioridad a sus dones y habilidades, esas que no se atesoran de forma física. Conseguirás que venza al monstruo de la avaricia cuando consiga entender que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. 


Guía Infantil |


https://pediatriayfamilia.com/ninos/monstruos-emocionales-destruyen-hijo/